Ella

«En ese instante…, el tiempo se interrumpió.

No había sonido ni viento. Solo él. Viéndola.

Como si en todo el bosque, en toda la fiesta, solo existiera ella.

La sonrisa de él se dibujó involuntaria, cálida, como una grieta de sol rompiendo el hielo…

Emir trató mantener el paso firme. Pero no lo logró. En cuanto la vio caminar a orillas del lago, con la última luz del crepúsculo encendiendo los hilos plateados de su vestido, algo dentro de él se deshizo.»