Un Viaje hacia la Creación
¿Alguna vez han oído de cómo empezó El Señor de los Anillos? Tolkien relata que todo inició con la frase «En un agujero en el suelo vivía un hobbit». Pues algo parecido me pasó con Hijos del Invierno. Esta idea tiene muchos años; precisamente, tenía yo 25 años como Emma, cuando me vino a la mente la primera frase de Sombras del Silencio: «No había palabras para describirla, era como capricho de medianoche, como flores en invierno… como dragón atrapado en mariposa.» Y así empezó todo para mí. Sabía que esa frase sería el inicio de una travesía, con el primer personaje del que escribí en esta historia: Emma. En muchos aspectos, Emma refleja todo lo que describe esa frase, y fue su espíritu el que me inspiró a crear esta saga.
Comencé con una escena inicial, pero luego la vida me llevó por otros caminos. Pasé años sumergida en mi trabajo, en mi vida diaria, y la escritura quedó en un segundo plano. Sin embargo, la historia nunca desapareció de mi mente. Siempre estaba ahí, los nombres de los personajes, la atmósfera, el nombre de la saga… todo me seguía, como una brisa que vuelve en momentos inesperados. A veces, tomaba nota mental de alguna idea o escribía algún fragmento, pero no fue hasta recientemente, a los 31 años, que volví a esta historia con todo mi ser.
Después de terminar mi maestría, me encontraba en una especie de limbo, esperando encajar en el mercado profesional y sintiéndome como si mi vida estuviera en pausa. Sentía que algo me faltaba. Mi abuelita solía decir: «¿Trabajas para vivir?, ¿o vives para trabajar?», y esa frase se quedó conmigo. Me di cuenta de que mi vida no podía reducirse solo a la rutina laboral. Sentía que había una parte de mí que necesitaba florecer, algo que había dejado guardado en el baúl de los imposibles. Así fue como, un día, abrí mi computadora, volví a leer lo que había escrito de Hijos del Invierno y algo se encendió en mí. Sentí la necesidad de darle vida, y también de darme vida a través de esta historia.
El Invierno como Escenario
A medida que fui volviendo a Hijos del Invierno, el escenario invernal tomó un papel clave en la historia. El invierno no es solo un contexto físico; es un reflejo de lo que viven los personajes. La frialdad, la soledad, el silencio que trae la nieve… todo eso simboliza los inviernos emocionales que cada uno de ellos enfrenta. El frío puede ser devastador, pero también hermoso, transformando los paisajes, y eso es lo que siempre me fascinó. Esa lucha entre la vulnerabilidad y la fortaleza, la belleza y el dolor, fue lo que hizo que el invierno fuera el escenario perfecto para contar esta historia.
Además, creo que todos pasamos por inviernos en nuestra vida, momentos donde nos sentimos congelados, atrapados. Para mí, el invierno representa esos tiempos difíciles, pero también es la estación que prepara el terreno para la primavera, para el renacimiento. En Hijos del Invierno, el frío es tanto el enemigo como la prueba que los personajes deben atravesar para encontrar lo que realmente buscan: amor, verdad, y redención.
El Momento de Claridad
Cuando finalmente retomé Hijos del Invierno, algo cambió dentro de mí. Ya no era solo una idea en la parte de atrás de mi mente, sino un fuego que no podía apagar. La historia cobró vida en mis manos, y cuando comencé a escribir, ya no pude parar. Cada día, las palabras fluían con más facilidad. Era como si todo ese tiempo que había pasado esperando me hubiera preparado para este momento.
Lo que me llevó a retomar esta historia fue la sensación de que necesitaba algo más en mi vida. Había logrado mucho en mi carrera, pero me faltaba un propósito más profundo, algo que me hiciera sentir completa. Y fue en esa búsqueda personal que me di cuenta de que, a través de esta saga, podía dar voz a mis propias emociones y experiencias. Escribir no era solo una forma de contar una historia, sino de reencontrarme conmigo misma.
El Proceso Creativo: Altibajos y Descubrimientos
El proceso de escritura ha sido una mezcla de emoción y desafío. Algunos días, las palabras fluían como un río, mientras que en otros, me encontraba estancada, luchando por avanzar. A veces, dudaba de si estaba haciendo lo correcto, si la historia sería lo suficientemente fuerte o si tendría sentido para otros. Pero cada vez que esas dudas surgían, me recordaba por qué empecé: porque escribir Hijos del Invierno es parte de quién soy.
Cada capítulo me ha permitido descubrir más sobre los personajes, pero también sobre mí misma. Los días de bloqueo creativo, aunque frustrantes, me enseñaron a ser paciente con el proceso. Aprendí que no todo tiene que salir perfecto desde el principio, que la historia tiene su propio ritmo, y que yo solo soy una guía para llevarla al papel. Hay momentos en los que he sentido una plenitud difícil de explicar, una sensación de estar creando algo que trasciende, y eso es lo que me ha mantenido en este camino.
Mirando al Futuro
Ahora que Hijos del Invierno ha comenzado a salir a la luz, me siento más emocionada que nunca por lo que viene. Estoy compartiendo este mundo que creé con ustedes, y eso me llena de alegría y nervios. Aún queda mucho por contar, muchas emociones que descubrir y personajes que revelar, pero sé que este es solo el principio.
Lo que más me ilusiona es saber que esta historia ya no es solo mía, sino también de ustedes, Guardianes del Invierno. Gracias por acompañarme en este viaje. Todavía queda mucho invierno por recorrer, pero sé que juntos, lograremos atravesar cada nevada, cada tormenta, hasta llegar al final.

Deja un comentario